¿Cómo preparo hoy las alcachofas?

Es innegable que cualquier alimento se disfruta mil veces más cuando se conocen varias formas de cocinarlo y uno no encuentra limitaciones en su propia cocina. El comer cualquier manjar de la misma forma siempre, hará que terminemos por cogerle manía y dejarle de sentir ese sabor tan característico que hizo que un día nos enamorarnos de él. Para que eso no te pase con la alcachofa, es necesario que conozcas las diferentes formas de cocinar esta hortaliza tan deliciosa y saludable, la cual mantiene sus propiedades diuréticas a pesar del modo de preparación.

 

Sin duda, el método estrella a la hora de preparar alcachofa es al vapor o con la ayuda de la olla exprés.  Sin embargo, en este punto nos encontramos con dos vertientes: aquellos que la hierven limpiándolas y los que no. El primer tipo consiste en limpiarla después, cuando las hojas exteriores están blandas y se desprenden con mucha facilidad. En el segundo caso, lo ideal es aprovechar el agua de la cocción para cocinar una sopa o una crema de verduras ya que si no se pierden demasiados nutrientes.

 

Otro método imprescindible y que debe conocer todo el mundo es su preparación en el horno –a falta de un fuego a leña o carbón-. Esta fórmula tan sencilla es una de las más deliciosas y en la cual se conservan mejor los nutrientes de la hortaliza. Podrás ir separando hoja por hoja, y reservar el corazón que es lo más jugoso y sabroso para el final.

 

Por otro lado, no tan conocidas pero con unos resultados exquisitos, son las alcachofas al papillote. Esta técnica consiste en preparar la alcachofa en su propio jugo lo cual se traduce en una mayor adhesión de sus nutrientes. Este método se realiza en el horno o a partir de estuches de silicona en el microondas.

 

El guisar las alcachofas suele emplearse para su acompañamiento con otros alimentos como arroces, pastas, carnes o pescados. Y, por último, os recomendamos las alcachofas a la parrilla que adquieren todo el sabor de las alcachofas fritas prescindiendo del exceso de aceite.

Ahora que ya conoces todas las formas de preparar este manjar, no tienes excusa para negarte a degustarlo… ¡Manos a la obra!