Alimentos ecológicos

“Es una tontería pagar ese plus de más por los alimentos ecológicos”

Tomás García-Cayuela es un asesor gastrocientífico que a través de su cuenta de Instagram @elsaberculinario muestra recetas saludables y fáciles de hacer. Hemos charlado con él sobre la diferencia real de los productos bio, eco o vegetales con el resto de alimentos, cuáles son las claves para que los pequeños coman adecuadamente o qué hacer con las partes que se desaprovechan de la alcachofa.

 
Algunas personas que quieren mantener un nivel de vida saludable se quejan del precio de los productos bio, eco o vegetales. ¿Qué opinas de ello y de esta industria?

En relación a los productos “bio” o “eco” hay que aclarar que son productos que cumplen una determinada legislación europea, la de alimentos ecológicos, que básicamente lo que marca es que no se utilicen ni pesticidas ni fertilizantes de síntesis, ni antibióticos ni transgénicos. Eso no los convierte en alimentos más sanos, seguros y saludables frente a los de producción convencional. En términos de seguridad alimentaria, tanto unos como otros tienen los mismos límites, por tanto, a la hora de su comercialización y consumo podemos estar tranquilos en todos los casos. Tampoco se han encontrado diferencias significativas en la cantidad de nutrientes que aportan unos y otros, e incluso en el sabor, ya que es algo donde intervienen muchos factores, incluidos los propios de cada persona.

 

Yo más bien me decantaría por la compra de productos con producción sostenible y de proximidad (y esto no implica que sean ecológicos), priorizando en alimentos de temporada pues estarán más ricos y con mejor precio.  En definitiva, dado que los alimentos ecológicos no son ni más sanos ni más sostenibles que los convencionales, es una tontería pagar ese “plus” de más. Esto es importante que la gente lo entienda, porque el negocio de los “ecológicos” no para de crecer, precisamente porque existe un miedo a la “química” (quimiofobia), que afortunadamente no tiene ningún fundamento científico.

 
¿Cuáles son las claves para que les guste a los niños una comida saludable?

Hay varias claves, pero la principal recae en los propios padres. Ellos tienen que dar ejemplo desde que los niños son pequeños. Si por ejemplo, no tomas verduras o no comes pescado, no pretendas que tus hijos lo hagan. Reconozco que en muchas familias con determinados hábitos, el hecho de “comer saludable” no es una tarea fácil, pero hay que ser perseverantes. Se pueden mezclar diferentes verduras en el mismo plato combinando colores, poner frutas “raras” de vez en cuando e incitar a los niños para que te pregunten sobre ellas, probar variedades de arroz, cocinar distintos tipos de pescado, etc. Y, por supuesto, meter a los niños en la cocina para que se familiaricen con todo el mundo de los alimentos, desde su compra hasta su preparación.

 
¿Qué plato no falla en tu casa?

Los platos de arroz son un clásico, pero no de tipo paella sino más bien arroces semi-caldosos. Siempre los hemos preparado así en casa, sobre todo el arroz que me enseñó mi abuela, el típico de pollo pero que ella le ponía unas gambas y unas almejas que salía riquísimo. Tampoco pueden faltar los platos de cuchara porque son muy completos e ideales, incluso para llevarlos al trabajo en táper. Con una buena combinación de ingredientes puedes tener platos muy saludables y saciantes.

 
¿Qué te gusta de la alcachofa a nivel culinario? ¿Cómo sueles cocinarla?

A nivel culinario a la alcachofa hay que buscarle su punto porque es una materia prima muy delicada y de la que se desaprovecha mucho. La preparo de varias maneras: en forma de crujiente, la alcachofa frita directamente; cortada en juliana sin cocer y salteada con ajos y trocitos de jamón o también gratinada con una bechamel de mostaza. En este último caso lo que hago es cocer la alcachofa entera, sin quitarle el tallo ni las hojas superficiales. Con ello conseguimos que no se ponga negra. Una vez cocida y fría, nos quedamos con el corazón para comerlo tal cual con un poquito de aceite de oliva virgen extra y sal. Son ideales para añadirlas a un arroz o gratinarlas con la bechamel de mostaza. Con todas las partes “desaprovechadas” podemos hacer una crema de alcachofa.

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