Ingredientes para 4 personas:
Ocho alcachofas
Dos patatas
Una rama de romero
Cuatro cucharadas de nata
Aceite de oliva virgen extra
Tres patatas violeta
Sal
En primer lugar, congelar el aceite de oliva virgen extra: poner en un recipiente de silicona como dos dedos de grosor y mantenerlo en el congelador durante uno o dos días.
A continuación, arreglar las alcachofas: retirar las hojas exteriores, cortar el tallo y la punta, y partirlas en dos o cuatro partes, dependiendo del tamaño.
Pelar una patata grande (o dos más pequeñas) y cortarla en trozos.
Poner las alcachofas, las patatas, una rama de romero y un poco de sal a cocer. Tapar y dejar al fuego durante unos 20 minutos.
Pasado ese tiempo, escurrir el caldo, reservando un poco por si se necesita posteriormente, y batirlo con un poco de nata (o leche evaporada).
Pelar las patatas violeta, cortarlas en rodajas muy finas y lavarlas hasta que el agua no salga morada. Acto seguido, freírlas en aceite de oliva virgen extra bien caliente. Sacarlas y salarlas.
Por último, poner el aceite congelado en una picadora (o en la Thermomix) y darle dos o tres golpes de turbo hasta obtener un granizado.
Para presentarlo, poner la crema en un recipiente y coronar con las patatas violetas y el granizado. Es mejor servir rápido, sobre todo si se añade el granizado sobre las patatas recién fritas.
Créditos:
Receta elaborada por Ana María (@anaentreolivos) para Cocinando entre olivos.