Limpiar las hojas exteriores de las alcachofas, cortar las alcachofas y ponerlas en remojo con agua y un par de cucharadas de harina (de esta forma no se ennegrecen).
En una sartén, poner una buena cantidad de aceite de oliva y calentarlo a fuego medio mientras se prepara la tempura.
Poner el agua fría y añadir la tempura. Si queda muy líquida se puede seguir añadiendo hasta que quede una textura que nos guste (ni muy líquida ni muy densa).
Añadir un poco de sal a la mezcla y a las alcachofas.
Pasar las alcachofas por la mezcla y cuando esté bien caliente el aceite, freír las alcachofas.
Sacar las alcachofas y colocarlas sobre un plato con unas servilletas de papel para que absorban el aceite sobrante.
Fuente: Pilar Muñoz.