Partir las alcachofas por la mitad y dejar que escurran todo el jugo.
Batir un huevo, añadir un poco de sal y rebozar las alcachofas.
Poner aceite en una sartén y cuando esté bien caliente echar las alcachofas.
Cuando estén doradas por una parte, darles la vuelta y seguir hasta que estén doradas.
Sacar las alcachofas de la sartén y dejarlas en un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Servir calientes.
Fuente: cookpad.com