Pelar la alcachofa y colocarla en un recipiente con agua y limón para evitar que se oxide.
Cocer la alcachofa en abundante agua con sal durante 20 o 25 minutos hasta que esté tierna.
Separar la clara de la yema del huevo y colocar la yema en un recipiente que pueda ir al horno.
Cubrir con aceite la yema, tapar y hornear a 75 grados durante 15 minutos. El objetivo es que la yema quede fluida.
Cortar el tallo de la alcachofa, escurrirla bien y abrirla como si fuera una flor (de afuera hacia adentro).
Pasar la flor de alcachofa por una plancha engrasada con aceite de oliva.
Colocar encima de la flor de alcachofa la yema confitada, sal de escamas y queso rallado.
Añadir la pimienta.
Fuente: Teresa Vivancos.